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Cómo conectar con tu motivación

Después del proceso de acomodar mi trabajo escolar en marzo y mi mudanza donde separé mi casa del taller en abril, al ponerme a trabajar con cosas de Recuerdo Maravillada, me encontré super desmotivada. Realmente no sé si fue algo que pasó de un momento a otro, o parte de todo el proceso de cambio que me está pidiendo también cambiar por acá, o como digo, el tema del millón, la pandemia.


Recuerdo Maravillada fue la salida de escape que encontré hace siete años cuando volvía de mi trabajo escolar muy desanimada. ¿Por qué? Porque estaba empezando algo nuevo, porque al dar clases, me desconecté de la producción que es lo que tanto siempre me gustó.


Como juego al inicio, empecé a crear cuadernos y a combinar telas, colores y texturas. Luego como cuento siempre se empezó a estructurar. Tengo la facilidad de estructurar las cosas, aplica para mucho en mi vida. Y si bien es práctico, cuando hablamos de motivación, la estructura a veces no suma.


Pero me encontré desanimada, sin saber para donde salir corriendo… ¿qué cuadernos o proyectos nuevos crear? ¿doy talleres en mi taller? ¿doy talleres online? ¿enseño encuadernación? ¿enseño otra cosa? Puff y así sigue la lista interminable… y ninguna de esas cosas me causaba esa chispa de la motivación. Porque estar motivado es eso, ese brillo en los ojos, esa sonrisa de estas haciendo lo que te gusta, de que “es por ahí”, ese HELL YES que nos dice Derek Sivers, donde habla de un SI rotundo y no de un sí dudoso.


Cuando estamos abrumados lo peor que podemos hacer, creo, es tomar decisiones definitivas, así que tomé varias decisiones transitorias para buscar o encontrar nuevamente mi motivación. Te las cuento a continuación!


1.      Me alejé lo más posible de lo que considero “aspiradoras de motivación”.

Bajé –o intenté- el consumo de redes sociales, dejé de seguir incluso a muchas cuentas con las que no estaba sintonizando. Empecé a cerrar la cuenta de Instagram todas las noches o cuando termino el día laboral.

Empecé a escuchar más a mi cuerpo, a lo que quiero. Y comencé a proponerme actividades distintas para pasar tiempo de calidad conmigo.

Pese a que me preocupa el tema del dinero y los ingresos del emprendimiento pare algunas cosas de mi trabajo para no hacer cosas porque sí o por desesperación.

2.      Hable, hable, y super hablé con amigas.

Charlé con amigas emprendedoras lo que me estaba pasando, lo compartí. Hicimos llamada grupal para compartir ideas y la situación que tanto yo, como ellas, también pasamos. Y digo ellas porque también considero que parte de lo que me pasa y pasó, es efecto pandemia. Nadie queda exento.

Hablé con una de mis amigas sobre las motivaciones que tenía en otro momento, sobre mis limitaciones y miedos, me abrí y recibí buenas ideas para trabajar y proyectar hacia adelante.

Nunca es bueno guardarse lo que nos pasa. Al compartirlo sentimos alivio, lo ponemos de manifiesto y eso es un gran primer paso para poder destrabarnos y buscar soluciones creativas.

3.      Escribí sobre mi proyecto.

Me senté varias tardes y escribí sobre las bases de Recuerdo Maravillada, que es lo que me motivó en un inicio a comenzar este camino, qué cosas encontraba en esos ratos de creación encuadernadora, me conecté con la Pao de hace siete años atrás que vivía cosas similares a las que estoy viviendo ahora.

También revisé cuadernos y carpetas viejas donde encontré anotaciones de mi yo pasada que me sorprendieron. Leí palabras positivas, de aliento, proyectos que en su momento fueron sueños y ya concreté. Ideas que nunca puse en práctica. Ví mis dudas pasadas y también leí sobre mis deseos para RM, que en gran parte siguen siendo los mismos.

4.      Me permití divertirme.

Con lo que me cuesta!! Me permití hacer cosas porque sí.

Quería dibujar pero “tenia que trabajar”, dibujé igual. Quería comer tal cosa nueva, lo hice. Cociné muchas recetas nuevas, algunas copadas, otras la verdad, para el olvido.

Decoré partes de mi casa, moví muebles, busqué ideas para más adelante. Usé mucho Pinterest.

Intenté mirar las cosas con ojos de niña. Hice preguntas. Hubo muchos días en que pude tomarme las cosas como hechos sin hacerlas personal, eso estuvo bueno.

5.      Volví a jugar con papel y a conectarme con la encuadernación.

Lo que me enamoró hace 8 años del mundo encuadernador es la cantidad de variables que nos brinda y con las cuales podemos crear infinitas combinaciones para dar vida a cientos de cuadernos.

El papel fue una constante en mi vida. Pase toda la infancia haciendo art attacks. Consumía más plasticola que agua en casa. Hacía papel reciclado. Pasaba horas confeccionando tarjetas. Leía libros, cuentos y novelas.

Más tarde estudié artes visuales. Mi materia preferida, dibujo, el papel nuevamente como medio. Hice dibujos grandes y pequeños, hice objetos artísticos y libros de artista, más tarde aprendí a encuadernar y para divertirme también hice libros especiales.

El año pasado en plena pandemia seguí aprendiendo de la mano del papel y me di el gusto de meterme en el hermoso –y también infinito- mundo del pop up. También aprendí más sobre encuadernación.

Estas semanas, para conectar con mi motivación inicial, volví a encuadernar porque sí y de la mano de nuevos proyectos. También volví a mis pop ups y a imaginar nuevos libros artísticos.

 

¿Quién dijo que era facil? Nos decía una profe de pintura que recuerdo con mucho cariño cuando era estudiante.

Lo importante, creo, es no bajar los brazos y buscar salidas. Tenía ganas de contar un poco cuáles fueron las mías con la intención de hacer un aporte y si estas en un proceso similar, puedas usar alguna para que te sume.


¿La motivación es un factor importante en tu vida? ¿Cómo la cuidas?

Me encantaría saber! Te invito a dejar tu comentario en cualquiera de mis redes, o a escribirme, me va a encantar hablar del tema con vos.

Nos leemos pronto, Pao

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